La diversidad de las mieles venezolanas propuesta por Alvearium

08 / 10 / 2018

Rosanna Di Turi @Rosannadituri

En el año 2000 comenzó el emprendimiento familiar de Mieles Alvearium en el que Elvira Fernández, Reinaldo Armas y su hijo Nicolás han descubierto y compartido parte del universo de sabores y aromas que hay en las mieles venezolanas. “Desde nuestros inicios constatamos que tienen diferentes colores y sabores e investigamos por qué. Descubrimos que va a haber tantas mieles como flores melíferas existen. Hemos tenido más de 16 variedades”, comparte Fernández.

En ese trayecto han procurado ponerle nombre a la diversidad que han conseguido. Comenzaron a bautizarlas de acuerdo con las flores de las que se alimentan las abejas. Luego apostaron también por nombrarlas según las alturas en las que se cosechan (mieles de sabana, páramo o montaña). “Después vimos que eran distintas las de oriente y occidente de Venezuela. Y que en verano son una cosa y en invierno otra. Y la clasificación se complicó aún más”, relata.

Ante esa diversidad, además de ofrecerlas, organizan catas para mostrar los distintos atributos. Las suelen proponer en su casa de Oripoto, un hogar donde tienen un apiario y le dan la bienvenida diaria a decenas de colibríes diariamente. “Hay mieles tan claras como el agua -como la de trébol, que no tenemos en Venezuela- hasta oscuras como la miel de caña. Hay más dulces y otras salobres”.

Al final de las catas dan a probar una adulterada porque siempre está la curiosidad de cómo distinguirlas. “Cuando la gente prueba cuatro mieles puras y llega a la falsificada, nota enseguida la diferencia. Te das cuenta cuando saboreas la miel de verdad”.

*En Instagram están como @mielesalvearium. Ellos proponen catas y las comparten por sus redes. Quienes tengan un grupo de entre 10 y 15 personas y deseen organizarlas les pueden escribir a info @mielesalvearium.com.ve

Fotografía Javier Volcán @jdvolcan 

 

 

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