La versatilidad del queso de cabra en la apuesta de dos emprendimientos venezolanos

19 / 11 / 2018

Rosanna Di Turi @Rosannadituri

Miguelangel Tálamo y Jennifer Lander decidieron apostar por una casa de campo en Nirgua, del estado Yaracuy y que ese lugar rodeado de verde, generara ingresos para mantenerlo. Fue así como estos caraqueños, él abogado y ella ingeniero, decidieron apostar por tener 12 cabras. Tres años después, en este 2018, esa iniciativa se ha multiplicado en 200 cabritas que les dan leche a diario. La misma que transforman en quesos bajo su sello Agropecuaria Austin.  ¨Aprendimos a elaborarlos en cursos que hicimos en el país y en Texas, de allí el nombre¨, explica Tálamo.

A estas alturas se sorprenden gratamente de lo logrado y pueden ofrecer siete variantes de quesos que van desde los cremosos hasta los que maduran en una cava en Santa Inés de Caracas, en un local que aspiran convertir este año en un espacio para ofrecer sus propuestas.

¨Nuestra ventaja es que trabajamos solo con las leche de nuestras cabras y la procesamos el mismo día¨, explica Tálamo. Al queso fresco natural le suman variantes que logran artesanalmente:  uno cremoso con pesto de albahaca y otro con pimentones ahumados que asan con maderas de cítricos en Nirgua. También proponen tres variantes de quesos firmes: el fresco, el madurado por 90 días y uno ahumado con leña de cítricos.

Esos quesos además han sido la base de otro emprendimiento liderado por José Ramón Lacruz en el que los interviene bajo el nombre de Catao. Con esta iniciativa los propone en versiones dulces, saladas y picantes: hace, por ejemplo, bonconcini de queso fresco relleno con dulce de guayaba, otro con anchoas  y uno con picante trujillano con ajonjolí. Los macera en un aceite de oliva que logra otra marca local en Trujillo con olivas que llegan de Chile.

 

En Instagran: @agropecuaria_austin @cataogourmet. Se consiguen en distintos bodegones de Caracas como Licoteca en La Castellana.

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