La visita del chocolatero italiano Silvio Bessone a Venezuela

03 / 09 / 2018

Por Rosanna Di Turi @Rosannadituri

Silvio Bessone cuenta que supo y anunció, cuando tenía cinco años, que sería chocolatero. El abuelo, testigo de aquella determinación temprana, lo invitó a que en ese camino hiciera la diferencia. ¨Busca ser ´el´ chocolatero¨.  Esa convicción ha regido sus esmeros durante más de 35 años consagrados al chocolate.

Este maestro chocolatero italiano, asesor en distintos países del mundo y con su chocolatería apostada en Mondovi hace 32 años, ha perdido la cuenta de las veces que ha venido a Venezuela  -¨como 10 o 12 veces¨-.  Sus vínculos con este país ya tienen arraigo: la primera vez que vino fue en el 2009, tiene un nieto venezolano y el confeso anhelo de algún día vivir en estas tierras. El pasado mes de agosto decidió volver de nuevo.

En esta bien nutrida visita fue hasta la escuela Río Caribe de Cacao de origen a ofrecer un taller de fermentación, durante 10 horas contó los secretos de los bombones en el laboratorio de Kakao  y armó una escultura de chocolate –¨Tree to art¨- profusa en detalles.

También, fue parte de una cata junto a María Fernanda Di Giacobbe y Chloé Doutre Roussel para poner el foco en el proyecto social Venezuela Tierra de Cacao y dio una charla a la primera cohorte de este proyecto que en tres años, se propone formar más de 2300 emprendedores del chocolate entre mujeres y jóvenes de bajos recursos en seis estados de Venezuela. Una iniciativa  gracias a la suma de 60 instituciones como Asociación Trabajo y Personas y Cavenit.

Aquí, Bessone recorrió plantaciones de cacao en Paria, Caruao y Ocumare y se empeñó en mostrar la necesidad de no sólo fermentar el cacao: también hacerlo con rigor y limpieza.

¨El cacao venezolano es increíble . Tiene una variedad genética única en el mundo y los venezolanos lo quieren pero falta mucho por hacer. Preservar los cacaos de calidad. Evitar los clones como el CCN51. El problema no es la calidad del cacao sino el trabajo post cosecha. Hay que hacerlo limpio. Las fincas tienen que ser curadas. Muchas cosas que son sencillas se están haciendo mal. No es verdad, por ejemplo, que las mazorcas enfermas se deban echar al piso. Y lo otro es la fermentación: Se debe hacer con limpieza. No puede ser que los cajones pasen años sin limpiarse¨.

A propósito de esa inquietud, tiene un método que lleva su apellido (Bessone Method Patent) de esmeros post cosecha que se va a enseñar en el país en alianza con la Universidad Simón Bolívar y los programas liderados por la profesora Rosa Spinosa. Aparte, una fundación llamada Bits & Nibs, creada por venezolanos, aspira a ofrecer certificados a los productores que sigan esos rigores post cosecha y dar luego la guía de trazabilidad  de esos cacaos a quien lo compra.

Bessone incluso va más allá: la idea de capitalizar incluso del oxígeno que producen las plantas y que esas cifran nutran una nueva moneda virtual: el chococoin. Todo posible a través de un chip que se pondría en las plantas.

Pero sobre todo puso el foco en el enorme potencial en los cacaos venezolanos, al trabajarlos con los esmeros necesarios. ¨Ahora el cacao de Venezuela está más barato que el de costa de marfil. Esto no se puede aceptar. El cacao venezolano puede otorgar un valor increíble para este país. Ese es el verdadero petróleo. Abran los ojos: es la oportunidad. El cacao es una manera extraordinaria de levantar país. El mundo necesita el cacao de Venezuela pero ofrecido con calidad¨.

En Instagram:  @silviobessonecioccolato

 

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