Los esmeros de Chocolates Picacho en Galipán

26 / 03 / 2018

Por Rosanna Di Turi @Rosannadituri

Quienes lleguen a los predios de Chocolates Picacho en Galipán  del Parque Nacional El Ávila se conseguirán con el taller donde se hacen estas delicias y la historia que comparte Nela Moser sobre todos los cuidados que son necesarios para lograr una tableta desde una semilla de cacao. Ella le da un guiño de magia a esa narrativa y cuenta que quienes logran todo lo que allí se ofrece son los duendes de la montaña, diestros en chocolate.

Hace diez años, Nela Moser decidió cambiar de vida. Tenía una agencia de publicidad y una existencia activa en Caracas, pero la mudanza a una casa en Galipán, en el cerro Ávila, la llevó a pensar en una labor que le permitiera no tener que bajar con frecuencia a la capital.

El chocolate llegó como respuesta. “Buscaba algo que invitara a la gente a subir que no fueran sándwiches de pernil ni fresas con crema”. Durante un año se encerró a conocer los secretos del chocolate y a temperar con propiedad, y a estas alturas celebra que su marca Picacho tiene una feliz década.

Desde el principio se sumaron Marisela Oropeza y Marisol Toro, galipaneras que trabajaban en restaurantes y con siembras. A partir de entonces, cada mañana, desde las 6:30 am, comienzan a temperar el chocolate que ofrecen en muchas formas: bombones rellenos de parchita o café, tabletas de distintos porcentajes, el picacholate para hacer chocolate caliente o un reciente turrón con maní tostado, dulce de leche Bufito elaborado por su familia en La Guanota y, obviamente, chocolate.

Su propósito se cumple cada semana cuando las visitas llegan a conocer su propuesta y a escuchar el trayecto necesario del cacao desde la semilla hasta convertirse en una tableta de chocolate. “Quiero que la gente conozca los granos de cacao. Cómo brilla, suenan y saben distintos tipos de chocolate”.

Una de sus creaciones son las espumas de caramelo crujiente cubiertas con chocolate, que ella explica con una historia en sintonía con la narrativa con la que recibe a las visitas.  “Aquí decimos que son los duendes de la montaña los que hacen el chocolate. Y que esas esferas de caramelo son la manera que consiguieron de esconder el oro que descubrieron en El Picacho”.

En la actualidad su iniciativa se ha multiplicado. Hace un año, su hija Mariana, formada como pastelera en Le Cordon Bleu de Lima, abrió una tienda de Chocolates Picacho en Miami. “Ella fue de gran ayuda para mí cuando comenzamos a entender las técnicas, y me enseñó a llevar el chocolate a otro nivel de calidad. Ahora ofrece las mismas recetas con la misma materia prima”, comparte Nela, con el orgullo de ver que su marca crece y se multiplica.

*Chocolates Picacho está en Instagram como @chocopicacho

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